El kiosco de diarios de Córdoba y Laprida cumple más de siete décadas como un punto de referencia en el centro rosarino. La historia comenzó en 1950, cuando Guillermo Dehnof decidió abrir el negocio que se convertiría en el sustento y la pasión de tres generaciones.
Cuando Don Guillermo murió treinta y cinco años después, su hijo ya conocía cada rincón del negocio familiar. Había crecido entre diarios, revistas y el ir y venir de clientes que se acercaban desde temprano a buscar las noticias del día.
Hoy, con 81 años, el hijo de Don Guillermo sigue firme detrás del mostrador. No está solo en esta tarea: su esposa lo acompaña día a día, y uno de sus hijos decidió continuar con el legado familiar, asegurando que la tradición no se pierda.
El kiosco de Córdoba y Laprida representa más que un simple comercio. Es un testimonio de la constancia y el trabajo familiar que atravesó décadas de cambios en la ciudad, manteniendo siempre las puertas abiertas para los rosarinos que buscan su diario de cada mañana.
Con informacion de: La Capital.

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